Desde hace unos años, venimos escuchando hablar del propósito de la empresa y muchos se preguntan, ¿Qué diferencia hay entre propósito y misión? ¿Es lo mismo?

La respuesta es: SÍ y NO. Pueden ser lo mismo, pero también puede ser complementarios.

Durante más de tres décadas, el término misión se ha venido usando en las empresas bajo dos significados. El primero es el de misión como el “para qué” de la empresa, normalmente expresado en una frase breve. Este es el caso de, por ejemplo, la misión de Google

 

El segundo uso es el de misión incluyendo las contribuciones de la empresa a sus principales stakeholders (clientes, empleados, socios, accionistas,). Este es el caso de, por ejemplo, la misión de PepsiCo:

 

Estas dos formas de entender la misión -como “el para qué” o como la contribución a los principales stakeholders- siguen siendo utilizadas de forma habitual. Sin embargo, especialmente a partir del 2014, en muchas empresas la frase que resume el “para qué” la empresa ha pasado a llamarse “propósito”.

Coca-Cola, por ejemplo, es una de las empresas que se ha pasado a esta “nueva moda”. Desde hace algo más de un año, su tradicional misión ha pasado a llamarse “the purpose” of Coca-Cola:

 

En estos ejemplos es fácil observar ver que el propósito y la misión pueden ser lo mismo cuando se refieren al “para qué” de la empresa. Lo que Google llama “misión”, bien se podría llamar “el propósito de Google”; y lo que Coca-Cola llama “propósito” es lo que tradicionalmente venía siendo su “misión”. Sin embargo, como vemos en la misión de PepsiCo, misión y propósito son diferentes cuando nos referimos a la contribución a los distintos stakeholders. De ahí la confusión terminológica y el lío que hay en tantas empresas, académicos, consultores, etc…

Y cómo resolver este lío?

En DPMC defendemos el uso de la formulación “propósito y misiones”. A la frase breve del “para qué” de la empresa le llamamos “propósito”; y a las contribuciones a los distintos stakeholders -el “para quién”-, le llamamos “misiones” (en plural). En nuestra experiencia, esta fórmula depura la ambigüedad terminológica y, sobre todo, es de gran ayuda para transmitir con mayor claridad los principios de la organización.

Según nuestro concepto, la fórmula “propósito y misiones”, ayuda a mostrar la diferencia de conceptos y, además, establece la relación que existe entre ambos. En nuestra opinión, no se trata de elegir entre “propósito” o “misión”, sino de desplegar el propósito en misiones, mostrando la interdependencia entre el “para qué” y el “para quién” de la empresa. Porque si no existe un “para quién” (misiones), el “para qué” (propósito) es irrelevante.

 

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